Como si fuera necesario esperar, como si hiciera falta algún tipo de aceptación o aprobación de alguien o de algún público en general o en particular, o bien de algún sector o de algún “notable” de la sociedad y liturgia palermitana. No hace falta y no hacía falta esperar. Desde aquellos años ochenta (1982 y en pleno y temerario fervor malvinista), afincado en un barrio de la Capital exclamaba “no bombardeen Buenos Aires” y más precisamente, “¡no bombardeen Barrio Norte…!”. ¡Es que no hubiese pasado, Charly! (“El Barrio Norte no existe”, dice Marcelo Corti en La susceptible, pág.90:). De todos modos, se entendió largamente y atravesó todas las épocas y generaciones; aquella metáfora estridente a modo de súplica y ruego del bicolor (siempre muy combativo, en aquella etapa de recuperación democrática).

Esquina de Charly en Buenos Aires, Coronel Díaz y Santa Fe.
Siempre desde aquella esquina característica de Coronel Díaz y Santa Fe (donde alguna vez lo vimos sentado en el cordón de la vereda, hablando con cualquiera y a cualquier hora…), que además es una intersección identificada con un shopping que recibe gente del barrio y visitantes del Gran Buenos Aires y hasta turistas que quieren hacer la experiencia comercial Palermo. Pero la historia de estos consabidos homenajes no se localiza en aquellos orígenes por demás históricamente fundados, en tanto que si viene del norte es mejor o porque como se hizo afuera ya está habilitada o validada la reinterpretación, mejor aún. En fin, después de la “Charly García corner” en New York City (ver Coordenadas x 3 en café de las ciudades N° 243), más que justificada por la edición del álbum (creo que el mejor, por música y arte de tapa) Modern Clix, sobrevino la versión local de la “Esquina de Charly” en Buenos Aires. Que así fue toda la vida, por presencia y por vivencias (podía haber sido antes) y con ese afán competitivo, pero con ideas tardías; se unge una esquina (la original), tal vez a manera de reconocimiento insoslayable o por esa culpa que genera una deuda pendiente y encima con la certeza de que ya se hizo y no la vimos antes (dormimos, se diría en el barrio).

Mural sobre disquería, esquina de Callao y Corrientes.
Está claro que siempre es mejor hacer, antes que seguir esperando, y peor aún no hacer porque ya se hizo o por desidia o desinterés ….
No muchos tienen su esquina, en momentos que también se suma y emerge el mural de Charly sobre la disquería Zivals, en el enclave de Callao y Corrientes, donde también y por estos días (conflicto en puerta) se difunde la posibilidad futura del proyecto y obras del Subte Línea F. Y todavía menos aún en dos grandes urbes de países geográfica y diametralmente opuestos, a diferencia y en contraposición de ubicaciones -vernáculas- en countries y/o barrios cerrados, donde no se da esta característica e identificación de hechos y/o protagonistas, dado que son espacios donde se procura la uniformidad y no los matices, el anonimato y no la integración, la fachada y no la perspectiva, etc., etc. Pero ello es o será motivo de otro debate. Seguramente, ya abordado y/o sugerido en las por demás nutridas páginas de La susceptible o simplemente esgrimido por algún parroquiano del noble, democrático y global café de las ciudades.
GM
El autor es arquitecto, integrante de Estudio CMYA/Arquitectos. Es Consultor en Secretaría de Transporte/Ministerio de Economía Nación. Docente Adjunto de Cátedra Área Proyectual FADU/UBA. Co-autor de los libros de la Cátedra García “Proyectual, los conocimientos y las prácticas” (2024) y “Proyectual, de la academia a la virtualidad” (2025). Maestrando en MDU (Maestría en Docencia Universitaria/UBA). Integrante de Urban Sketchers.
