Ver Tripsteaser (III) en nuestro número anterior.
Desde casi antes de la pandemia, que destrozó nuestras identidades –al menos a algunos, los que recordamos otros encierros y amenazas– trabajo en un proyecto de largometraje que, dentro del gran Proyecto Quimera de guion expandido, sigue a Saudade, una cyborg en el 2055 que se dedica a rastrear memorias para eliminarlas porque recordar está prohibido.
Toronto inspired aunque la historia sucede en la Ciudad de Mexico.
Así el hombre de la maleta se transforma en Alejandro, el capataz de un rascacielos.
Vincent es Vincent, un limpiavidrios que rescata palomas.
La mujer del desabillé es Manohla.
Y esta Rosa, la autora de este zafarrancho. Quien se encontró a Vincent en la esquina de Bathurst y Dundas. Pasó tres semanas en el albergue de mujeres de Toronto donde conoció a Manohla. Paso junto a Alejandro en el puente Davenport. Quien soñó, o más bien vio, la casa del anciano donde había una van azul y destartalada en la cochera, y creyó ver al guardia mirar a la mujer negra amamantando a su bebe. Mientras el medico hindú le dice que todo está mal pero no importa porque la mayoría de la vida suele estar así.
But she wants to make it right, straigthen the twisted emotions that have guided her in the last, how many years? Doesn´t matter. Ella es como es y ha sido y nunca, pero nunca, cambiara, nada. Es mentira, claro. Nadie más que un sistema esclerótico lo pudiera creer.
Y así, sigue. La cyborg los mira y se hace su propia historia con la de ellos. Claro, hay más personajes que vienen de otros encuentros.
Todos han huido y siguen huyendo de algo, de alguien, de un lugar, un tiempo, del pasado.
***
SAUDADE es un largometraje de ciencia ficción ambientado en un México de 2055 donde el Estado controla a la población mediante la manipulación de la memoria. La historia sigue a Saudade, una cyborg encargada de borrar recuerdos, quien entra en contacto con un álbum fotográfico vacío que despierta en ella fragmentos de una historia que no logra comprender. A medida que investiga, descubre indicios de una vida que podría ser la suya, mientras una cineasta en la clandestinidad reconstruye esa misma historia desde otro lugar. La película explora la memoria, la identidad y el poder de las narrativas a través de una estructura fragmentaria y una propuesta visual que combina ficción y ensayo cinematográfico.

Características fundamentales del proyecto
1. Concepto central
El proyecto es un largometraje de ciencia ficción conceptual ambientado en un México futurista (2055), donde el Estado controla a la población mediante la manipulación de la memoria. La historia gira en torno a Saudade, una cíborg encargada de borrar recuerdos, quien comienza a reconstruir una historia que resulta ser la suya propia.
2. Estructura narrativa
La película propone una narrativa no lineal, inspirada en el funcionamiento de la memoria y el Alzheimer. Se construye como un “dataset” fragmentado que se reorganiza constantemente, donde distintas capas de información (personajes, imágenes, sonidos) se superponen sin jerarquía fija.
3. Personajes y enfoque dramático
La historia se articula a partir de tres figuras principales:
- Rosa: creadora de una ficción que se vuelve real.
- Saudade: quien vive esa historia sin saberlo.
- La muchacha: identidad ambigua entre ficción y realidad.
Además, cuatro personajes secundarios aportan fragmentos de memoria incompleta, reforzando la idea de una identidad construida colectivamente.
4. Temática principal
El proyecto explora temas como:
- La memoria como construcción política y emocional.
- La identidad y su relación con el relato.
- La responsabilidad de quien crea historias.
- El impacto de la tecnología en la percepción de la realidad.
5. Propuesta estética y formal
Se plantea un lenguaje cinematográfico híbrido:
- Mezcla de ficción, ensayo y metacine.
- Uso de fragmentos visuales y narrativos incompletos.
- Integración de la “película dentro de la película”.
- Estética deliberadamente imperfecta (encuadres torpes, repeticiones, variaciones).
6. Tono y género
Se sitúa entre el thriller emocional y la ciencia ficción reflexiva, con un tono que oscila entre lo melancólico y lo irónico, evitando el enfoque clásico de acción distópica.
SAUDADE
Tratamiento narrativo
versión 6
Prefacio — cómo opera la película
SAUDADE es una película que piensa su propia forma para saber de qué se trata. No como historia sino como algo material que incluye actores, cámara, iluminación, set, edición. Es una película tratando de crearse de diferentes maneras, también como historia, aunque en verdad quizás quiera ser tan solo una película.
Saudade —una cíborg— ve el mundo por capas, como si cada situación fuera un set de filmación con personajes, conflictos, acciones, silencios. Para ella, la realidad es un guion en reescritura constante. Cuando un álbum vacío detona algo en su sistema, su orden se desorganiza. La película que vemos es ese dataset desorganizándose.
La estructura replica la lógica del Alzheimer: los recuerdos aparecen cuando el cuerpo los necesita, no cuando la mente los convoca. Un olor detona una imagen. Un sonido abre una puerta que parecía sellada. El montaje no avanza, acumula. Cada fragmento se añade a los anteriores sin resolver los anteriores. Los personajes toman las identidades de los otros y estas se superponen. Todos parecen estar en el aire.
Cuando Saudade entra a los sets, entra a las diferentes capas de su dataset. Pero en un set puede estar instalada solo la iluminación, o están ensayando, o viendo los emplazamientos. Las acciones se repiten con variaciones. Los diálogos se desincronizan. Lo que está cerca es más confuso que lo que está alejado.
La sinopsis es parte de la película, en especial por tratarse de una película sobre otra película. El no poder encontrar la historia es cosa de Rosa, también. Y de Saudade, indirectamente. La sinopsis es una escritura traviesa: usa la historia para desordenar, no para organizar.
Secuencia 1 — Archivo / Juego
Dos niños leen periódicos viejos. Recortan notas, fotos, titulares. Mezclan accidentes con bodas, muertos con celebraciones. Ríen. No saben que eso es escribir. Saben que es divertido.
Una de esas fotos muestra a una chica vestida de manera exagerada. Sonrisa ensayada. Familia completa. O eso parece.
Los niños imaginan lo que no se ve en las fotos: lo que pasaba antes y después de tomarla. Inventan otros finales a las noticias. Les cambian el final. Es un juego. Nadie sangra de verdad.
En una de esas invenciones, el niño es castigado y expulsado. Le dijo de irse juntos. Ella no quiso. Solo para llevarle la contra. El niño se, y nadie volvió a mencionarlo.
Clasificación del sistema: archivo obsoleto. Clasificación real: inicio de escritura.
Secuencia 2 — Identificación de sujeto / Rosa
Años más tarde, Rosa ve a un hombre que cree es el niño. Lo sigue. Y de repente se le revela un mundo futuro: un mundo donde recordar está prohibido, porque él no la recuerda, y cyborgs extraen memorias, y cuatro personajes que pudieran ser su familia quieren ajustar cuentas con un pasado que no es del todo suyo, porque ella lo inventó.
Nombre: Rosa. Función social: no determinada. Actividad detectada: manipulación narrativa.
Rosa observa a su familia organizarse para la foto como si ya fueran personajes. Una historia puede ensayarse muchas veces hasta parecer verdadera.

Protocolo inicial — México, 2055
Es el 2055 y recordar está prohibido. La memoria ha sido sustituida por ficciones algorítmicas diseñadas para producir estabilidad emocional y obediencia social. Cada ciudadano posee un álbum autorizado: una secuencia de imágenes que reemplaza la experiencia por una narrativa funcional. La premisa oficial fue sencilla: la memoria de la violencia produce más violencia, el duelo sin resolver es un patógeno.
Los recuerdos que no coinciden con esa versión oficial se llaman residuos narrativos. Para eliminarlos existen los cyborgs de la división SAUDADE, entidades híbridas que extraen fragmentos de vida y los reorganizan en narrativas limpias. Su método es la conversación: hablan de cosas mínimas, del clima, del café, de eventos domésticos, y mientras escuchan, capturan y corrigen memorias.
La palabra saudade, portuguesa, alude a la nostalgia de algo que no va a volver.
En esa ciudad, Rosa pertenece a un grupo de rebeldes que activa recuerdos olvidados. El grupo graba películas con los recuerdos. Distribuye fotografías prohibidas: las compra en el mercado de Sonora en transacciones ilegales, las mete bajo las puertas de los vecinos, toca el timbre y sale corriendo. Todo para hacer recordar a la gente sus otras vidas. Para desorientar al sistema.
El Complejo R
El Cine Teresa tiene el aspecto de un lugar abandonado. La cortina se abre de costado y el proyector se enciende para presentar la historia del Complejo R. Tras un incidente sin nombre, el edificio fue abandonado por las familias acomodadas que lo habitaban, cayó en ruinas, y fue ocupado primero por migrantes y luego por refugiados.
El Complejo R es un conjunto habitacional en la colonia Guerrero marcado como zona de contagio narrativo. El Complejo R funciona como un gran estudio de cine: los vecinos entran y salen de sus departamentos como si cambiaran de set. Las sillas están separadas de la mesa como si alguien se hubiera levantado hace poco. Los espacios se preparan para acciones que no siempre ocurren. Los personajes miran hacia el fuera de campo como si esperaran instrucciones de alguien que no llega.
Secuencia 3 — El dispositivo Saudade
Unidad cyborg de descontaminación narrativa. Método: separación por personajes, acciones, conflicto, luz, sonido, ritmo.
Esa mañana Saudade ha desinfectado a una pareja: Alejandro y su esposa. La sesión se desarrolla como una terapia. La mujer corrige su propio relato mientras habla, adaptándolo a una versión más tolerable de su vida; Alejandro acepta su situación familiar a regañadientes. Saudade les entrega el álbum corregido. Al salir, se distrae con el zumbido del refrigerador, que le resulta más interesante que las confesiones humanas. Se acerca. Lo acaricia.
HOMBRE I just feel lonely again. Nobody cares about me.
MUJER I remember things that I know that I didn’t live.
En su camioneta, Saudade revisa las imágenes de momentos inconsequentes que acaba de capturar. Apaga el sonido de los videos para escuchar el ruido del motor, que le resulta más reconfortante. Alguien golpea la ventanilla: otro cyborg. Le dice que Central la necesita en una casa cercana donde hay una fuga de datos. Le pregunta por la calidad de los recuerdos confiscados ese día.
SAUDADE Aburridos.
Secuencia 4 — Desviación / El álbum vacío
Zona denunciada por contagio narrativo. Estructura arquitectónica: inestable. Uso real: set / cuarto de escritores / repositorio de memoria colectiva.
En una de las casas del Complejo R, Saudade atiende a un anciano que no reconoce a su familia porque lo han invadido recuerdos de cuando era joven. Junto a una pila de libros, objetos y antiguos dispositivos de captura de datos, el hombre toca en el piano una pieza que no puede terminar de recordar.
Saudade abre la conversación con el anciano alrededor de temas sin importancia: parece que va a llover, no siempre se encuentra buena verdura en el tianguis, toma café solo por la noche. El anciano responde dócilmente aunque sus frases parecen sacadas no del manual asignado por el sistema sino de su experiencia personal. Habla en un tono amistoso, cercano e íntimo que la incomoda.
EL ANCIANO Dicen ser mis hijas pero es mentira.
EL ANCIANO Hay algo en ti que no sé qué es.
EL ANCIANO Creo que te conozco. De un lugar que probablemente ya no está.
El anciano le extiende un viejo álbum de fotografías: un artefacto que ha estado prohibido durante décadas. Sin dejar de sonreír, le dice: “Aquí está tu historia.” No sabemos si es la pasada o la futura. Al abrirlo, Saudade descubre que está vacío: solo quedan manchas de pegamento en sus hojas donde alguna vez hubo fotos.
Sin embargo, al tocarlo, se activan en Saudade imágenes mal encuadradas que parecen emerger de lo más profundo de su dataset: el borde de una falda, un piso de baldosas, el recorte de una ventana pequeña, una boca abierta, los pies de unos niños corriendo en un patio, dulces sobre el piso. Líneas de diálogo sin contexto. Fragmentos que no parecen ser información. No son recuerdos completos: parecen rushes que no se editan en una película.
Saudade experimenta algo que no puede clasificar: excitación, curiosidad, afecto. El anciano le dice que una tal Rosa le dejó el álbum, y que es su vecina y hace rato que no la ve. El anciano le dice que busque su historia porque todos las tenemos.
SAUDADE ¿Cómo sabe que tiene mi historia?
EL ANCIANO Rosa me lo dijo. Ella sabe todo.
Secuencia 5 — Proliferación de personajes
— Una recamarera que vendió un ropero con algo vivo dentro. — Un soldado que no recuerda qué hizo su cuerpo uniformado. — Un joven que filma con palomas. — Un hombre que escucha a su familia en un edificio vacío. Clasificación imposible.
Saudade persigue a un perro que le quita el álbum y termina en la colonia Guerrero, donde el tiempo parece suspendido. Una paloma traza una línea en el aire que la conduce a una anciana bañando a una niña en la banqueta. La anciana le dice que vio al perro entrar al edificio de los locos: así le dicen al Complejo R desde que una muchacha llamada Rosa hizo un reguero de chismes y ahora está infestado de memorias.
En la plaza de Santo Domingo, Martínez le pide a la gente que pasa señas de la muchacha que estaba escondida en el ropero. Saudade le pregunta si busca a Rosa, pero una transmisión radiofónica de noticias de guerra que parece ser retransmitida por Saudade le impide escuchar. Martínez le pide que se vaya. La transmisión continúa en la radio de un comercio cercano. Martínez quiere apagar la radio pero el locatario no lo deja.
Una mujer con un hueco en el abdomen, de donde proviene originalmente la transmisión, se acerca a Martínez.
LA MUJER ¿Usted es el padre?
MARTÍNEZ No, le compré a un amigo el ropero con ella adentro. Y la chica se fue. Mal negocio.
LA MUJER ¿A qué se dedica?
MARTÍNEZ Era soldado. Ahora estoy buscando trabajo.
LA MUJER En el hotel de aquí a la vuelta siempre están buscando guardias. Aunque se le fue la chica. Quizás no sea tan bueno.
MARTÍNEZ Es lo que creo. No es un buen antecedente.
Saudade visita a Manohla
En un departamento del Complejo R, Saudade se encuentra con Manohla, jefa de camareras de un hotel del Centro, que está molesta por haber malvendido un ropero. El soldado le regresó el ropero porque estaba manchado de sangre.
MANOHLA Ahora la tengo a ella, pero no es lo mismo. Me doy cuenta.
Estelita, la hija de Manohla, le dice en secreto a Saudade que Rosa es como una voz que seduce y provoca miedo, que crea historias que dice son las verdaderas. Asusta a la gente aunque sea una niña.
ESTELITA No soy hija de Manohla. Me lo dijo Rosa. Ella sabe todo.
Saudade visita a Alejandro
Saudade se encuentra con Alejandro, el capataz del rascacielos vecino en construcción. Está tratando de calmar a los obreros, que se niegan a trabajar por cuestiones de seguridad en los últimos pisos porque los distraen voces. Al ver a Saudade, le sonríe, cree que es su esposa.
ALEJANDRO No puedo subir porque los demás están allá arriba.
SAUDADE ¿No están en tu casa?
ALEJANDRO Están arriba, los escucho desde acá. No dejan a los obreros trabajar. Es un problema.
Saudade se encuentra con Vincent
Con Vincent: ¿Conoces a Rosa? No. Dicen que te vieron con ella. ¿Y? También viajo en el metro con otros y no quiere decir que los conozca. Vincent saca una grabadora Sony de los 70. Saudade se siente soñada. El cliqueo de las teclas la excita.
VINCENT Te la vendo con una condición. Después te digo, me están llamando.
Y pasa una paloma.
VINCENT Te ves vieja pero no creo que lo seas. ¿Cuántos años tienes?
SAUDADE Trece.
VINCENT Lo sabía.

Saudade visita a Torreón
Torreón es el supuesto comprador del ropero de Manohla. Con la excusa de que su domicilio ha sido denunciado como foco de contagio, Saudade lo visita para preguntarle por Rosa. Torreón habla con una mezcla de lujuria y desprecio: nunca pudo saber si era real o un cuento de su madre para engañarlo.
TORREÓN Tú no eres como ella. No sé cómo explicarte.
TORREÓN ¿Es importante contarlo todo?
Saudade tiene imágenes de un deseo sexual previo, que posiblemente sean de Rosa. Antes de irse, Saudade le pregunta a Torreón si la quiso. Él responde que no lo había pensado y le pregunta si eso es algo importante.
Secuencia 6 — Contaminación cruzada
Saudade empieza a recibir datos que no le pertenecen: sangre, mariposas, una maleta, una fiesta. El sistema detecta el error. La narrativa genera afecto, culpa, deseo. Se decreta borrado total.
El Complejo R es ahora un gigantesco set de filmación. En su interior, los departamentos están iluminados y dispuestos como si esperaran una acción específica. Los residentes repiten diálogos, se congelan a mitad de un gesto, miran fuera de cuadro esperando instrucciones. No hay una sola historia, sino muchas, superpuestas, ensayándose sin llegar a una toma definitiva.
Saudade comienza a experimentar escenas fragmentadas, como si hubiera entrado una película rota. Las voces que escucha parecen provenir tanto de los habitantes como de ella misma. Los personajes cargan una historia propia, entre otras más que vivieron en otra vida o en otro tiempo y lugar.
Empieza a sentir cosas que su código no tiene manera de procesar: deseo, irritación, ternura, asco. Besa a un hombre en un pasillo del complejo y se detiene a la mitad, como si alguien hubiera gritado corte desde algún lugar que no logra ubicar.
Una tarde Saudade entra a una tienda de electrodomésticos a resguardarse de la lluvia. Se queda parada frente a una televisión encendida. Pone la mano sobre la pantalla. El zumbido del motor. Se escucha la voz de Rosa.
Ahora Saudade se ve desde afuera, como si la estuvieran filmando. Cuando intenta descubrir quién la filma, la imagen se fragmenta. El sistema detecta el virus de la memoria en Saudade. Dado que Saudade ya no elimina recuerdos sino los multiplica, la base de datos es borrada y se declara el estado de sitio en la colonia.
UNA VOZ Cut.
Secuencia 7 — Borrado / Transferencia
Base de datos Saudade eliminada. Saudade abre los ojos como Rosa.
Sin memoria, como una actriz esperando ser un personaje, Saudade cierra los ojos. Al abrirlos, es Rosa. Pero sin recuerdos. No se acuerda de nada. Es como la virgen niña. Una pureza total.
La gente empieza a aparecer, caminando hacia ella. Son los personajes. La conversación de las señoras:
MUJER 1 Ahí está tu hija. ¿No es tu hija?
MUJER 2 No es la que llevé en la panza.
MUJER 1 ¿Quién eres? No eres de la familia, mira qué enredo.
MUJER 3 Lo que está cerca es más confuso que lo que está alejado. La chica está mal hecha, tiene vergüenza, por eso quiso irse.
Rosa ve a Vincent. Sus amigas le dicen que es raro por las palomas. Rosa se interesa. Vincent tiene los reels de lo que filman las palomas. Sin el archivo de Saudade, el crew solo tiene fragmentos. La película está inconclusa y el tiempo se acaba.
Los personajes, sin guion que los contenga, se desbordan. Martínez destruye la casa de la Mujer del Hueco. Alejandro se atrinchera en el piso superior del rascacielos en construcción. Manohla camina por el centro de un callejón y sube a un coche que conduce Torreón. Solo vemos el coche aparcado hasta que Manohla se baja y se frota las manos con sangre contra el vestido.
Rosa entra al departamento que resulta ser la casa del anciano en el pasado. El hombre joven y sus hijas están leyendo cartas que compró en la plaza de Santo Domingo. Encuentran una carta dirigida a Rosa, escrita por alguien llamada Saudade, que le dice que fue lo primero que tuvo y su último recuerdo. La policía llega y confisca las cartas y el álbum. Antes de que se lo lleven, el anciano arroja el álbum por la ventana.
Cuando la policía se marcha, volvemos a la habitación que se ve como la casa del anciano ya viejo. Rosa pregunta por las fotos, pero las mujeres se distraen con la cobertura televisiva de una manifestación. El anciano, que había estado sentado en silencio, le pregunta:
EL ANCIANO ¿Eres tú mi hija?
En el patio del complejo yace una foto sobreexpuesta. Parece de una quinceañera, aunque los detalles son tan borrosos que nadie puede leerla con certeza. Rosa la recoge.

Secuencia final — La fiesta
Con restos de otras historias, se organiza la fiesta. Fotografías incompletas. Relatos prestados. Ensayos sin guion. Las mujeres comen y hablan sin que podamos escucharlas. Los hombres aparecen desenfocados. La celebración ocurre mientras la ciudad es desinfectada.
El crew decide grabar la secuencia final guiándose por lo poco que muestra la fotografía sobreexpuesta: la piñata, el pastel, las decoraciones, los invitados, el tequila, el vestido, la corona. Una vecina dice que la foto es de una quinceañera, cuando una muchacha se transforma en mujer. El crew decide que esa será la secuencia final de la película. La grabarán de inmediato porque por los altavoces el sistema anuncia la eliminación inminente de todos los recuerdos.
El crew mezcla las historias de los cuatro personajes con noticias de periódicos viejos y los reels que dejan las palomas de Vincent para completar la película. Los actores se mueven en el trasfondo para no ser encuadrados por la cámara. El director de fotografía prueba encuadres con las extras vestidas para la fiesta. Estas mujeres le preguntan de qué va la secuencia, porque les acaban de decir que hablen de cualquier cosa, ya que lo que digan no se escuchará.
ROSA ¿Por qué yo?
UNA SEÑORA Sos la única chica. ¿Tiene que ser una chica?
LA SEÑORA Los chicos siempre son chicos pero las chicas crecen, al menos así era antes.
ROSA ¿Y al crecer puedo ser lo que quiera, cualquier cosa?
LA SEÑORA No. Vas a ser una mujer, como yo.
ROSA Yo no quiero ser como usted.
Estelita se ofrece ser la festejada. Los vecinos decoran el patio del Complejo R interpretando la foto sobreexpuesta: cada quien reconstruye la imagen desde su propio fragmento de memoria.
Quieren deshacerse de la niña porque sabe demasiado, porque ha dicho que guarda un secreto que va a transformarse en una película.
La acción
El asistente de dirección grita ¡Acción! y el caos estalla con precisión cinematográfica:
Alejandro llega tarde, con ropa de obra. Se detiene frente a una obrera cuyo nombre no sabe. Le pregunta cómo se llama. Ella se lo dice. Él lo repite, como si practicara algo que olvidó hace mucho. Alejandro sube por primera vez a los pisos altos. Escucha la voz de la muchacha atrapada en la estructura de concreto. Luego cae, con la imprecisión de quien lleva demasiado tiempo esperando caer. Cae como si fuera a salvar a alguien.
Martínez come en silencio en una mesa del fondo. Cuando los niños golpean la piñata sin romperla, Martínez se levanta, pide el palo, le da tres golpes. Los dulces caen. Le devuelve el palo al niño. Regresa a su silla. Termina de comer. La Mujer del Hueco le sirve algo en un vaso de plástico. Martínez bebe. Cae.
Torreon, que resulta ser un chatbox amante de Manohla, canta Las Mañanitas desde una bocina oxidada, como si nada.
El anciano, ahora convertido en jardinero, remueve la tierra y encuentra los rollos enterrados que se transforman en mariposas. Vincent suelta todas las palomas.
Después de que uno de los vecinos golpea la piñata que no es más que Estelita, ella cae inconsciente entre aplausos. Como si la niña muerta pareciera ser una forma de darle algo de gravedad, seriedad, a la secuencia, pero nadie reacciona: igual que los datos que no reaccionan, la niña se convierte en un dato, una noticia.
Las mujeres del barrio adquieren un protagonismo inusitado al imponer su conversación, improvisando nuevas líneas para mantener viva la narración. Con su conversación, las mujeres crean guion, dan directrices para que los personajes actúen lo real. Dicen motivaciones y propósitos que encubren con conversación vana llena de platitudes.
Lentamente los gases de desinfección que arrojan los drones del sistema forman una tormenta. Manohla ve a Rosa y Vincent entrar en el ropero. Algo en ella reconoce el objeto que cargó su culpa cargó también a alguien que necesitaba escapar.
Bajo la lluvia desinfectante, algunos tratan de guardar lo que está en el patio y el crew intenta recoger el equipo de grabación. Las mujeres de la colonia se paran y empiezan a improvisar diálogo, resistiendo a que la historia muera.
Conclusión — no autorizada
Toda película, cuando se completa, destruye aquello que intenta crear.
Cuando para de llover, ya son otros, sin memoria. Quedan los restos de la fiesta que una máquina limpiadora succiona. Los vecinos vuelven a sus rutinas y diálogos inconsequentes.
Se escucha el piano del anciano: toca hasta detenerse en una nota. Se ve que eso lo frustra porque golpea con rabia las teclas.
Rosa toma el álbum de fotografías de la jardinera y se asoma por la ventana del cuarto donde el anciano toca el piano. El anciano da vuelta las páginas sonriendo: en ellas se ven stills de la grabación. Rosa le dice que esa película ya está completa. El anciano asiente sin levantar la vista.
Rosa y Vincent salen caminando por la banqueta hasta una casa. Deslizan una fotografía bajo la puerta, tocan el timbre y echan a correr, como si ese gesto mínimo fuera suficiente para empezar una nueva película.
Es el mismo gesto que inició todo el mecanismo. Rosa ya sabe lo que puede desencadenar meter una imagen bajo una puerta. Y lo vuelve a hacer. No como ingenuidad. Como decisión.

Nota de intención
Los dispositivos para capturar, almacenar y compartir información forman parte de nuestra vida. Nos dicen qué hacer, a dónde ir, qué nos gusta, con quién nos relacionamos. Nos crean historias. Hasta parece que nos dejan sin identidad, sin recuerdos. De repente no sabemos quiénes somos.
¿Por qué le confiamos nuestra memoria a estos dispositivos tecnológicos? ¿Qué hacen con la información que guardan? ¿Qué hacen con nuestras vidas, nuestra memoria? ¿Qué le pasa a nuestros recuerdos cuando están almacenados unos junto al otro en estas máquinas? Es claro que nuestros recuerdos son reconfigurados por depender tanto de los dispositivos tecnológicos. Las máquinas destrozan nuestros recuerdos y nos dejan sin nada más que una combinación de ceros y unos.
Esto me resuena con mi experiencia siendo niña y adolescente durante la dictadura militar argentina que eventualmente me obligó a migrar a México, que me impuso una historia que no era la mía. Me pregunté: ¿qué pasaría si estas máquinas digitales tuvieran una vida propia? ¿Si quisieran vivir? ¿Cuál sería su historia? ¿Cómo se conectaría con la historia de los humanos? ¿Qué pasaría si recordaran? ¿Cómo serían sus recuerdos?
SAUDADE es una película que cuestiona la idea de la memoria como algo fijo para abrazar el concepto de ruina y nomadismo, y concebirla como algo indefinido, ambiguo y en movimiento. Así, el regreso de la memoria rompe la narrativa no solo de nuestras vidas sino también de cómo contarlas.
Replicando la estructura de una red neural, Saudade está integrada por capas de información conectadas entre sí. La película tiene una estructura que responde a los mecanismos de la memoria tal como especulamos pudiera ser en el futuro: algo parecido a la característica de las personas afectadas por Alzheimer. En ellas, los recuerdos están constantemente mediados por ficciones, observaciones de otros lugares y eventos y personas, recuerdos de diferentes tiempos relacionando tiempos y lugares disímiles.
De esta manera, no solo los personajes se van involucrando en un torbellino de memorias sino también la película: le faltan partes, se mezclan tiempos, personajes, espacios, se multiplican las situaciones, empalma casi azarosamente la historia de un personaje con la de otro, y no se crean relaciones de causa-efecto.
La película está pensada como un laberinto, una colección de partes de un rompecabezas que cambia constantemente de sentido. Es una película plagada de incertidumbre porque el espectador se preguntará en cada momento que está pasando. Es como si la vida cotidiana ocultara historias que ignoramos, y esas historias fueran la vida real.
Toda historia es una forma elegante de venganza. — Rosa
SAUDADE
MB
Continuará.
La autora es escritora, cineasta y socióloga. Su trabajo ha sido exhibido y premiado en festivales de Estados Unidos, Europa, Asia y Latinoamérica. Ha desarrollado largometrajes, novelas y proyectos transmedia, además de dirigir talleres en México, Argentina y Estados Unidos. Ha sido profesora y cineasta visitante en universidades internacionales, ponente en congresos sobre migración y cine, y guionista para cine, televisión y productoras independientes colaborando con instituciones como UNICEF, Canal 11 de la CDMX y Telemundo.
Ver Tripsteaser (III) en nuestro número anterior.
