El derecho a construir como bien común
La estrategia política del quinto gobierno del PRO en Buenos Aires (la jefatura de Jorge Macri) se basa en la reivindicación de “la ley y el orden” y en la segregación del área metropolitana del que la capital argentina es la ciudad central (y a la que el vilipendiado conurbano provee recursos humanos, alimentos, insumos industriales, servicios ambientales, logística y espacios de externalización de todo lo que necesita ser expulsado). En un discreto segundo plano, la vicejefa Clara Muzzio complementa el discurso reaccionario con su rancia moralina contraria al feminismo, el derecho al aborto y la educación sexual.
Así de ideologizada, la Ciudad presenta como sus grandes logros el decomiso de paltas y pañuelos descartables a vendedores ambulantes, el encarcelamiento de cuidadores de autos (trapitos) y limpiavidrios de parabrisas, la persecución a quienes viven en la calle o el desalojo de “okupas”. Devenido en un Bukele de segunda selección, Macri maquilla con ideología conservadora los déficits evidentes de su gobierno en materia de movilidad y transporte, educación, vivienda o gestión de residuos, entre otras cuestiones.
En un contexto en el que además de su mala gestión la derecha está atravesada por internas y disputas de poder, la situación sería ideal para la emergencia de un liderazgo progresista que dispute seriamente el gobierno de la Ciudad en 2027. La mala noticia es que ese liderazgo todavía no asoma en el escenario porteño, ni al interior de las estructuras partidarias tradicionales ni como expresión de nuevas identidades políticas. ¿Logrará constituirse en estos meses una propuesta alternativa? Hay espacio, ¿habrá contenidos, habrá proyectos, habrá iniciativas?
MC (el que atiende)
Foto de portada: Festejo de militantes y simpatizantes del presidente Lula da Silva en la Avenida Paulista, frente al Museo de Arte de São Paulo, la noche del 25 de octubre. Las calles brasileñas fueron el escenario de grandes manifestaciones populares que, coordinadas y no contrapuestas a la movilización digital, explican buena parte de la histórica remontada electoral.