Recuperación de plusvalías urbanas modo IGC
De un Mundial de fútbol desarrollado en una sola ciudad, en Doha, la capital catarí, pasamos a este que se desarrolla actualmente en tres países y decenas de ciudades. Los estadios son imponentes, de matriz galponera; en muchos casos, con extrañas asimetrías entre sus laterales, extrañas geometrías parciales (la cabecera triangular de Seattle, los aparentes paraboloides hiperbólicos de Kansas), extraños vacíos o caladuras en las cabeceras (allí donde mejor se ve el fútbol, detrás de los arcos) y edificios placa porta-palcos encaramados sobre algunas tribunas. En su Newsletter de Cenital, Una calle me separa, Federico Poore analiza un aspecto de su sostenibilidad ambiental (Ir caminando al estadio, un sueño mundialista): ¿qué tan accesibles son las sedes del Mundial?, se pregunta y describe las mejores (unas pocas…) y peores (mayoritarias) para desplazarse a pie o en transporte público. Su análisis confirma una hipótesis que sostenemos: la conveniencia de localizar los estadios en la ciudad consolidada y no en la periferia.
Otro componente cuestionable de insostenibilidad ambiental es la climatización por aire acondicionado; una excepción es el estadio de Monterrey, en el que la disposición asimétrica de las cubiertas de chapa de hierro y la disposición de ranuras en las fachadas permite la generación de un refrescante efecto Venturi, aprovechando el viento que llega desde el Cerro de la Silla. Por supuesto, también es preocupante el impacto de los miles de vuelos necesarios para los traslados entre tantas sedes desparramadas sobre una enorme geografía. Sobre estos y otros temas relacionados tuvimos con Fernando Carrión esta conversación virtual sobre futbol y ciudad, organizada por la Alianza URBSTIC el pasado 30 de junio.
El 24 de junio, Venezuela sufrió dos tremendos sismos con una diferencia de 39 segundos, con intensidades 7,2 y 7,5 en la escala de Richter, causando enormes daños humanos y materiales en Caracas y en la zona costera norte del país. Al momento de escribir esto, las cifras oficiales reportan 2.645 personas fallecidas y 12.666 heridas. En su nota Venezuela: The Science and Art of Reconstruction, el urbanista Fernando Murillo (coordinador de programas ONU-HABITAT) formula un interesante y fundado análisis sobre las posibilidades y desafíos de la reconstrucción, en la que involucra tanto a la población residente como a aquella numerosísima dispersa en la diáspora entre las Américas y España. “Cada venezolano, dentro o fuera del país, tiene su propia visión del futuro de su nación y la esperanza de que lleguen tiempos mejores. Las catástrofes tienen la capacidad de unir a las personas y despertar el apetito por la vida, como ya lo han demostrado numerosos casos. En este proceso, será fundamental combinar la ciencia necesaria para diagnosticar correctamente el marco de gobernanza que el país requiere en esta etapa histórica con el arte de estructurar y comunicar valores humanos que permitan recuperar la vida y afrontar los desafíos actuales con miras a un futuro mejor”, concluye Murillo.
MC (el que atiende)
Foto de portada: Una franja entera de edificación colapsada en La Guaira, Venezuela, por los terremotos del pasado 24 de junio. Tomada de ©Nayeli Cruz en El País.