Hasta agosto de 2026, la recolección de los residuos de la ciudad de Buenos Aires se realiza a través de empresas privadas y cooperativas que trabajan en distintas zonas de la Ciudad. Las empresas recogen los desechos húmedos en seis zonas operativas de recolección, luego los llevan a las estaciones de transferencia para que se compacten y más tarde los depositan en los rellenos sanitarios del Complejo Ambiental Norte que opera el CEAMSE (Coordinación Ecológica Área Metropolitana Sociedad del Estado).
Este esquema de recolección y tratamiento de los desechos es fruto de la Ley 992/02 y la Ley 1854 de basura cero, que se sancionaron como efecto de la crisis social, económica y política que estalló en diciembre de 2001.
Por su parte, la recolección de los desechos sólidos está a cargo de doce cooperativas de recuperadores de residuos: El Amanecer de los Cartoneros, Recuperadores Urbanos del Oeste, El Álamo, El Ceibo, Cooperativa del Oeste, Cartoneros del Sur, El Trébol, Madreselva, Alelí, Reciclando Trabajo y Dignidad, Baires Cero y Cooperativa Primavera. Estas cooperativas recogen los desechos sólidos en las diferentes comunas de la Ciudad y los llevan a distintos centros verdes de CABA, que también están a cargo de recuperadores urbanos. Allí se separa de modo manual o mecánico el cartón, el papel, el vidrio, aluminio, botellas, plástico PET, tapas de gaseosas y papel de oficina y se procesa para venderlo a los grandes compradores de residuos que los venden a la industria. En la actualidad, las cooperativas tienen prioridad para ofrecer el servicio de recolección diferenciada en la Ciudad.

Zonas de recolección de las cooperativas
Este esquema de recolección y tratamiento de los desechos es fruto de la Ley 992/02 y la Ley 1854 de basura cero, que se sancionaron como efecto de la crisis social, económica y política que estalló en diciembre de 2001.
La ley 992/02 consagró a las cooperativas de recuperadores como parte activa de la recolección de desechos secos de la ciudad de Buenos Aires, junto al cartonero no formalizado y las empresas privadas dedicadas a la recolección de desechos húmedos.
Varios autores han señalado el cambio que se generó en aquel momento: desde aquel “ciruja” o “botellero” que recogía vidrio en los domicilios o recolectaba en las “quemas” de la Ciudad a familias enteras que extraían desechos revendibles, ropas y otros enseres de las bolsas de residuos para sobrevivir (Paiva y Perelman: 2010; Schamber y Suárez: 2011). La situación generó un aumento de la sensibilidad social hacia dichas personas y provocó un cambio en la figura del “ciruja” al “cartonero” que, al poco tiempo, se configuró como “recuperador de residuos”. La ley 992/02 consagró a las cooperativas de recuperadores como parte activa de la recolección de desechos secos de la ciudad de Buenos Aires, junto al cartonero no formalizado y las empresas privadas dedicadas a la recolección de desechos húmedos.
La sanción de la ley 992/10 tuvo dos efectos importantes: la promoción de la recuperación y reciclaje de residuos, que casi no existía hasta ese momento (solo existían algunos programas con fines experimentales y educativos estipulados en el Pliego 14/97, “De bases y condiciones por el cual se llama nacional e internacional para la recuperación y urbanización de la zona costera del Río de la Plata y sus modificaciones”) y la inclusión de los cartoneros y cooperativas en el sistema de recolección. Así, puso en valor una noción de gestión integral de los desechos con un perfil más cercano a los países latinoamericanos y del Tercer Mundo, al incorporar a quienes recogen residuos en los vaciaderos, mejorando sus condiciones de vida y de trabajo.
Hay dos tipos de recuperadores en las cooperativas. Los que separan en el centro verde y cobran un monto fijo y los cartoneros que recolectan por la calle y cobran un dinero fijo algo menor, más lo que surja de la venta de los materiales.
El camino para operacionalizar las mejoras en la calidad de vida de los cartoneros fue, primero, la implementación de un tren específico reacondicionado para que pudieran trasladarse con sus carros -llamado “Tren Blanco”- que fue suspendido en el año 2008, y luego un sistema de transporte gratuito en micros y camiones que rigió hasta el año 2025.
Hasta hoy, el trabajo de los cartoneros de cooperativas se sostiene con un monto fijo que paga el Gobierno de la ciudad de Buenos Aires, más el dinero que surge de la venta de los materiales entregados a la cooperativa. Hay dos tipos de recuperadores en las cooperativas. Los que separan en el centro verde y cobran un monto fijo y los cartoneros que recolectan por la calle y cobran un dinero fijo algo menor, más lo que surja de la venta de los materiales. Al vender grandes cantidades, las cooperativas logran un precio mucho mayor frente a los grandes compradores que el que puede conseguir el cartonero individualmente. Por otro lado, los recuperadores cuentan con una obra social y condiciones de trabajo mejores que el recolector no asociado.
Además de estas medidas represivas y de recorte presupuestario, el Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires emitió la Resolución N° 53-GCABA-SECH/26, que pone en jaque la recolección de residuos secos a cargo de cooperativas de recuperadores.
La actual administración de la Ciudad de Buenos Aires comenzó a minar lentamente toda esta estructura económica y social. En julio de 2025 se canceló el pago del transporte que trasladaba a los cartoneros del Conurbano Bonaerense y paralelamente, se implementaron medidas represivas hacia los cartoneros no asociados que se acercaban a recoger en la Ciudad, obligándolos a deshacerse de los desechos e impidiéndoles la tarea por parte de la policía de la Ciudad: “Vas a agarrar y vas a recoger la basura y la vas a poner de vuelta adonde estaba…En la Ciudad no se puede hacer más esto. ¿En Fiorito también hacés esto?” (Canal de la Ciudad, 2025). Por otro lado, también comenzaron a aplicarse multas a los comercios que entregaran cartón o papel a cartoneros no formalizados.
Además de estas medidas represivas y de recorte presupuestario, el Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires emitió la Resolución N° 53-GCABA-SECH/26, que pone en jaque la recolección de residuos secos a cargo de cooperativas de recuperadores. La nueva normativa “deroga la prioridad de las cooperativas para ofrecer el servicio de higiene urbana en las distintas zonas y las coloca al mismo nivel que las empresas privadas para competir en la licitación del servicio”.
El nuevo esquema divide la Ciudad en seis zonas operativas y prevé que las adjudicatarias tengan un servicio controlado a través de georreferenciación y unidades adecuadas al servicio. Las nuevas prestadoras tendrán a cargo la recolección diferenciada de las calles pero también la domiciliaria y podrán operar los centros verdes existentes o generar propios. No sólo cobrarán por el servicio de recolección diferenciada sino que podrán ganar el dinero que surja de la venta de los materiales reciclables, lo que convierte a la recolección de secos en un negocio de proporciones considerables.
Este nuevo pliego no sólo pone en jaque 5.000 puestos de trabajo sino un sistema de recolección y recuperación con perfil social que fue pionero en el resto en el país y en toda América Latina, al incorporar a los recuperadores de residuos como parte de la gestión integral de los desechos.
Así como la crisis económica y social del año 2001 generó la reconfiguración del antiguo “ciruja”, al “recuperador de residuos”, también puso en valor las ideas de autores como Bernardo Kliksberg (2004) o Amartya Sen (1999), que ponían el acento en la dimensión social de la política pública, ponderando el impacto humano por sobre la eficiencia tecnológica. Sin embargo, aquel clima de época parece haber quedado atrás, dando lugar a nociones de política pública que no vacilan en menoscabar el trabajo y la calidad de vida de la población, en función de una supuesta mejora logística y de eficiencia que nada garantiza que suceda, como así tampoco que aumente la calidad ambiental de la Ciudad.
VP
La autora es Licenciada en Sociología y Doctora en Ciencias Sociales (UBA). Docente e Investigadora de la FADU-UBA y del CONICET. Titular de la materia “Sociología Urbana” en FADU-UBA.
Breve glosario:
Residuos secos: Cartón, papel, vidrio, aluminio, plástico PET, tapas de gaseosas. Residuos húmedos: El resto de desechos.
Gestión Integral o diferenciada de los residuos: Aquella que dispone mecanismos de separación de los desechos sólidos o secos de los húmedos.
Recuperar: Seleccionar de la basura general aquel material que pueda ser reutilizable. Reciclar: convertir dicho material en otro nuevo y diferente.
Bibliografía:
Canal de la Ciudad (2025). “Sanciones para quienes revuelvan la basura y no limpien”.
Kliksberg, Bernardo (2004) Más ética, más desarrollo, Buenos Aires, Temas Grupo Editorial
Ley 992. Servicios de Higiene Urbana de la Ciudad de Buenos Aires, sancionada el 12/12/2002, publicada en Boletín Oficial 1619, el 29 de enero de 2003.
Schamber, Pablo y Suárez, Francisco (2002) “Actores sociales y cirujeo y gestión de residuos. Una mirada sobre el circuito informal del reciclaje en el conurbano bonaerense” en Realidad Económica, 190.
Paiva, Verónica y Perelman, Mariano (2010) “Aproximación histórica a la recolección formal e informal en la ciudad de Buenos Aires: la “quema” de Parque Patricios (1860-1917) y la del Bajo Flores (1920-1977)” en Theomai 21: 134-149.
Sen, Amartya (1999) Desarrollo y Libertad, Madrid, Planeta
