Primera Terquedad del Centro

Una mirada arrabalera a Buenos Aires.

...Terquedades será una tribuna de doctrina” (C. Ricot, café de las ciudades N° 65)

No lo den por muerto, aunque vean bares venerables que han cerrado, vidrieras tapiadas, calles vacías, desolación, abandono. El centro de Buenos Aires parece hoy víctima de la pandemia; meses antes sonaban ya voces de alarma como en esta nota de Mariano Schuster en La Nación Trabajadora por el cierre de Pippo. No obstante, y a diferencia de otros centros latinoamericanos, el de Buenos Aires había resistido bastante bien los embates que desde mediados de siglo XX se dieron contra su esencia, es decir, su centralidad material y simbólica.

La Facultad de Filosofía y Letras era el foco de unas manzanas hiperintelectualizadas y “creativas” (no exactamente en el sentido que le da Richard Florida a la palabra) en las décadas del 50 y 60; hoy está en Púan, a 10 km de aquella sede que hoy es el meramente administrativo Rectorado de la UBA. Más cerca en el tiempo, el diario del intrigante Bartolomé Mitre abandonó primero la calle Florida y luego la Plaza Roma para refugiar su decadencia extramuros, en Vicente López. Los cines dejaron la calle Lavalle como sede de templos y tiendas baratas. El gobierno porteño cambió su sede en la Plaza de Mayo por el edificio-icónico-de-Foster en Patricios y su ciudadela del Mercado del Plata por una antigua propiedad en Barracas.

Sin embargo, el Centro resistió. Operaciones de diversa escala y sentido, como el gran proyecto urbano de Puerto Madero, la cuasi-peatonalización de Reconquista y otras calles microcentrales, la conversión del Correo Central en Centro Cultural Kirckner, la recuperación del Teatro Colón, el reciente ensanche de las veredas de Corrientes y el auge de turistas y viajeros post crisis 2001 fueron algunas estrategias y circunstancias que acompañaron su pertinaz resistencia.

¿Volverán las oficinas al Centro una vez vencido (o al menos domesticado…) el COVID 19? Estimo demasiado temprano el tiempo para sentenciar un triunfo absoluto del home-office, pero todo indica que una buena parte de la “nueva normalidad” acaecerá en hogares parcialmente transformados en oficinas. Esto tiene otro problemas, pero al margen de ello, si alguna, mucha o muchísima gente no volverán a trabajar en las oficinas del Centro, ¿por qué no hacerlo un barrio residencial? ¿Por qué no habilitarlo como un buen lugar para vivir? ¿Por qué no recuperar esa vieja aspiración urbanística de repoblar el Centro?

Las parroquias de Monserrat, San Nicolás y San Telmo perdieron en conjunto un 20% de su ya menguada población entre los censos de 1991 y 2010. Actualmente son 90.000 las personas que habitan esos barrios. ¿Podrían ser 120.000 en 2030? ¿200.000 en 2050? Tranquilamente, a condición de no pensar en una invasión de hipsters o sojeros (ya no hay más chetos que alojar en la ciudad; ese es uno de los errores u omisiones de iniciativas como la de Costa Salguero) sino en proveer de buena vivienda a sectores medios y populares; a condición también de no pensarlos como parte de unos utópicos 4 o 5 millones de habitantes viviendo en CABA sino como una modesta operación transformadora en una zona acotada de la ciudad central de la metrópolis. Pueden realizarse programas del actual Instituto de Vivienda de la Ciudad y otras operaciones (por ejemplo, del tipo círculo cerrado) para atraer población de ingresos medios y medios bajos. El stock construido es absolutamente apto para su reconversión habitacional (ya hablaremos de eso).

El Centro de la ciudad tiene buena infraestructura, excelentes equipamientos sanitarios, culturales y educativos, todos los servicios y la mejor accesibilidad por transporte público. Grandes plazas en su radio y grandes parques en sus bordes, una dotación de verde público que puede ampliarse con un inteligente programa de recuperación de espacios interiores de manzana.

No lo den por muerto. Continuará…

MLT

Terquedades es una columna a cargo de Mario L. Tercco, corresponsal de café de las ciudades en Buenos Aires. Ver Terquedades anteriores.

Sobre el Área Central de Buenos Aires, ver el Programa para su recuperación y "reinvención" en el número 26 de café de las ciudades.

Una política pública exitosa de vuelta al centro: La recuperación demográfica de la comuna de Santiago, por Marcelo Corti (con entrevista a Pablo Trivelli) en nuestro número 157/8.

 Y sobre el uso inteligente de los centros de manzana: Dos manzanas del Centro de Buenos Aires, por Mario L. Tercco en nuestro número 46.

 

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