domingo, 29 de mayo de 2005

Déficit habitacional. La provincia busca aplicar el programa federal de viviendas en la zona noroeste .
Polémica por la construcción de un barrio de 4 mil viviendas .
Lifschitz advirtió sobre los riesgos de crear "una ciudad dentro de otra". Esperan detalles de la Casa Gris .

Lucas Ameriso / La Capital

El anuncio del gobierno provincial de construir cuatro mil viviendas en un terreno a expropiar ubicado entre la autopista a Santa Fe y Circunvalación, disparó la polémica entre la Casa Gris y el Palacio Municipal. Mientras la vicegobernadora María Eugenia Bielsa se abocó personalmente a seguir de cerca el proyecto habitacional y dejó entrever que se haría en etapas, la secretaria de Planeamiento, Mirta Levin, planteó sus reparos. Profesionales consultados por La Capital creen que el impacto urbanístico de trasladar unas 20 mil personas a un mismo lugar producirá "mayor exclusión social, aislamiento y profundizará la pobreza de aquellos que consigan obtener un techo propio". El intendente Miguel Lifschitz, en tanto, advirtió sobre los riesgos de crear una ciudad dentro de la propia Rosario.

Lo cierto es que el gobierno santafesino busca avanzar con la concreción del plan federal de vivienda. La idea de construir 4 mil casas en la zona noroeste fue anunciada por la vicegobernadora el 17 de mayo.

Ante las dificultades en la provisión de terrenos con infraestructura y las elevadas ofertas que los privados hicieron en la primera licitación; la provincia decidió expropiar unas 140 hectáreas donde quiere plasmar el plan que intentará solucionar el problema habitacional de 20 mil personas.

"Hablar de esa cantidad de gente implica planificar una ciudad, pero depende de cómo se lo haga", consideró Levin.

La disyuntiva entre avalar o no este plan provincial no es ideológica ni paradigmática, sino que está ligada a un programa complementario que le sume valor urbanístico a la construcción de las casas.

"Un proyecto de esta envergadura no es ni bueno ni malo, sino habrá que analizar cómo se instrumenta y cómo se garantiza una puesta en práctica adecuada. Hay que ir con cuidado, porque no es lo mismo hacer intervenciones menores, de pequeña escala en la ciudad, a pensar en algo de esta magnitud", subrayó Levin.

Para la secretaria de Planeamiento existe además otro requisito complementario al núcleo habitacional en sí mismo. "Es necesaria la articulación entre el complejo de viviendas y las escuelas, centros de salud, centros culturales, el sistema de transporte, el alumbrado y los accesos", acotó.

De concretarse este programa urbanístico en forma integral, la convocatoria al municipio debería ser inmediata. Hasta el momento se habló de un trabajo en conjunto entre el Ejecutivo municipal y el provincial. "No se ha avanzado mucho más que esto, se supone que el gobierno santafesino está esperando comprar los terrenos y tener garantizada el área para armar este tipo de trabajo en conjunto. Siempre que sea en beneficio de Rosario nos sentaremos a trabajar, discutir y consensuar los temas pendientes", remarcó Levin.


Preocupación del intendente
El intendente Lifschitz mostró "preocupación" por el volumen de viviendas que quiere construir la provincia. "No es nuestra idea inicial, pero estamos dispuestos a conversarlo. No obstante, pensamos que este proyecto es edificar una ciudad dentro de otra", consideró el jefe comunal.

Entre los temas a discutir con la provincia, Lifschitz puso en la agenda la realización de obras complementarias como alumbrado público, accesos, espacios verdes, transporte urbano, escuelas, dispensarios, pavimentación y extensión de redes eléctricas, de gas, agua potable y cloacas.

Sin embargo, a la hora de definir una política de urbanización, Lifschitz se alineó con los conceptos del presidente del Colegio de Arquitectos, Emilio Farrugia (ver página 4). "Apostamos a localizaciones más reducidas e integradas a la trama urbana ya que, desde el punto de vista social, tratamos de no generar nuevos ghettos", indicó.

El jefe comunal coincidió con Farrugia en que los planes de vivienda deben manejarse desde el propio municipio y puso una vez más sobre la mesa el debate en torno a la autonomía municipal. "Hemos sostenido históricamente la necesidad de que se descentralicen los recursos de vivienda, por lo menos para los casos de ciudades de la importancia de Rosario", remarcó Lifschitz.

 

"No haremos solamente unidades habitacionales"

La vicegobernadora María Eugenia Bielsa defendió la idea de avanzar en el programa federal de viviendas en Rosario y aclaró enfáticamente que "no se harán solamente unidades habitacionales, sino que se contribuirá para hacer ciudad". Ante la insuficiencia de suelo con infraestructura adecuada la provincia comenzó la expropiación del sector comprendido entre Circunvalación, la ruta nacional Nº 34, las vías del ferrocarril Mitre y el camino límite del municipio, en un área definida como "suelo urbanizable".

"Avanzar requerirá ahora de la elaboración concertada (con el municipio) de un plan maestro que permita, en lo social como en lo urbanístico, incorporar a la ciudad una parte completa, con los servicios que le son propios y con una cuidada articulación con las principales vías de circulación", indicó la funcionaria provincial.

A renglón seguido, explicó que "el desarrollo urbano de un sector de estas características y magnitud demandará un programa integral de construcción de vivienda, espacio público, equipamiento comunitario, provisión de servicios o infraestructuras y saneamiento (canalización de los canales Salvat e Ibarlucea y acondicionamiento del Arroyo Ludueña). No queremos solamente construir unidades habitacionales con el único imperativo de la cantidad, tenemos la convicción de que esta puede ser una herramienta que contribuya a hacer ciudad", fundamentó la vicegobernadora.

La funcionaria destacó que "no pareciera ser un debate de urbanistas discutir las políticas de vivienda pública centrándolo únicamente en la densidad. El urbanismo, como la arquitectura, están llamados a dar cuenta de la complejidad de su tiempo. Una propuesta como esta no puede ser evaluada con prejuicios por los especialistas", consideró.

Bielsa fue más allá y remarcó que el plan "no se trata de un problema de gran dimensión o de localización, sino de cualificar el proyecto edilicio y urbano, respondiendo a una demanda social amplia y observando una clara tendencia, en la configuración física y funcional de este nuevo barrio, a un modelo de ciudad integrado".

 

"Un Fuerte Apache a la rosarina"

Para el arquitecto y urbanista Rafael Iglesia el plan que pretende edificar en la zona noroeste de la ciudad unas 4 mil viviendas es sencillamente "una locura. Van a hacer un ghetto donde no se podrá entrar. Aclaro que también estoy en contra de los barrios cerrados. Tendremos un Fuerte Apache a la rosarina y estamos condenando a sus habitantes", dijo el ganador del premio Konex.

El profesional está convencido de que trasladar de diferentes asentamientos irregulares a más de cuatro mil familias para ubicarlas en un mismo punto de la ciudad, "es algo similar a enjaular la pobreza, porque se condena a la persona que se está trasladando a ese lugar. Es concentrar para tener el control", opinó.

Frente a la explicación de que se llega a esta situación ante la escasez de terrenos con infraestructura, el urbanista replicó: "Es una excusa. Los countries, por ejemplo, vierten los desechos a un pozo negro y no tienen ningún tipo de infraestructura".

Para el arquitecto, la localización es el factor más importante, ya que le da valor a la inversión. "Es lo que hizo el primer gobierno de (Juan Domingo) Perón: entregó viviendas dignas y a partir de allí consiguió un desarrollo social", consideró.

El urbanista también consideró que "la vivienda social no es un gasto, es una inversión. Así, una vivienda con el tiempo no se desvaloriza como sucede actualmente en caso de viviendas sociales agrupadas en grandes complejos. Hoy en un Fonavi se puede comprar una casa por unos pocos pesos, muchísimos menos de los que invirtió el Estado en su momento".

Para el profesional, es en estos momentos donde la arquitectura debe adoptar una actitud de vanguardia: avisar los peligros que se vienen cuando se toman este tipo de decisiones, que propician la agrupación entre iguales. "Y esto va tanto para los coquetos condominios como para los grandes complejos de viviendas sociales. Mucho de esto cambiaría si los funcionarios que defienden éstas políticas tuviesen que pasarse unos meses en éstos lugares con su familia", consideró el profesional.

Por último, Iglesia también recordó que la propia vicegobernadora, María Eugenia Bielsa, había desarrollado durante su gestión al frente de la Dirección de Vivienda (Intendencia de Héctor Cavallero) un plan que se basaba en la creación de pequeñas complejos habitacionales de 5 o 6 viviendas en diferentes puntos de la ciudad.

 

Déficit habitacional. Aseguran que podría traer "marginalidad y exclusión"
Un plan que siembra reparos entre los profesionales de la arquitectura
Desde el Colegio de Arquitectos y la facultad reclaman que se incluyan obras de infraestructura

La Facultad de Arquitectura de la Universidad Nacional de Rosario y el Colegio de Arquitectos (segunda circunscripción) alertaron sobre el riesgo de promover la "marginalidad y la exclusión social" que podría provocar el plan de viviendas públicas que impulsa la provincia.

Mientras avanza el programa para erigir cuatro mil viviendas en un terreno a expropiar en la zona comprendida entre la autopista a Santa Fe y Circunvalación, autoridades del colegio y la facultad abrieron el paraguas y alertaron sobre las posibles consecuencias no deseadas que podría ocasionar este tipo de solución habitacional.

Así, el decano de Arquitectura, Héctor Floriani, indicó que "cuatro mil viviendas son un pedazo de ciudad, y los funcionarios deben entenderlo, porque Rosario es compleja y no se puede condenar a la gente pobre a vivir en una porquería desde el punto de vista ambiental. Estarían condenados a la segregación, marginalidad, escasa calidad de vida e inaccesibilidad a un montón de destinos importantes de Rosario", consideró.

Pero esta condena es aún mayor para Floriani si dentro del plan habitacional no se contemplan espacios públicos, la llegada de transporte, edificación de escuelas, centros comunitarios e instalación de servicios esenciales. "Acá el planteo progresista es dar una respuesta a la demanda habitacional pero con un mínimo de integración urbana", ahondó el decano de Arquitectura.

"Se debe construir un barrio digno, con estándares de calidad. Esto es un problema que va más allá de cuatro mil viviendas. Cuando se reduce todo a otorgar una casa a alguien se empobrece la ciudad; una iniciativa como esta debe ser mucho más que juntar un montón de viviendas", reflexionó.

En tal sentido, Floriani instó a la Intendencia, la Casa Gris y a los rosarinos a comprometerse en articular políticas públicas. "Apelo a la responsabilidad de todos para que se le dé al tema cariz correcto. Pensemos en proyectar un pedazo de ciudad, con una mirada integral; siempre hay posibilidades de hacer más que sólo cuatro mil viviendas. En la medida que aceptemos esta complejidad, pueden estar todos juntos. Si no somos capaces de asumir hacer un pedazo de ciudad, más vale hacer pedacitos".


"La vivienda debe ser municipal"
Desde el Colegio de Arquitectos, su titular, Emilio Farrugia, aseguró que al construir un volumen de viviendas como el proyectado por la provincia, "se erigirá una ciudad que debe reproducir todas las redes de relación infraestructurales, sociales y culturales".

El arquitecto puso como ejemplo los complejos habitacionales construidos a lo largo de Circunvalación durante las últimas décadas, "donde queda demostrado que son ghettos urbanos, impenetrables, marginados de la vida social; les llega el transporte pero viven en el medio de la inseguridad".

Si bien reconoció que la provincia busca agrupar a muchas familias en un mismo lugar porque el valor de la tierra resulta más conveniente, Farrugia apostó a un modelo de construcción de viviendas públicas "más chico e integrado con la trama urbana".

"El déficit es tan grande que esta cantidad de cuatro mil viviendas se cubre en tres años. El Colegio impulsa la creación de miles de casas por obra pública pero en base a un programa que promueva el progreso social", indicó Farrugia.

Lejos de pensar que quienes son beneficiarios de estos planes están caídos del sistema, Farrugia cree que "estas familias pueden pagar un crédito, devolver el dinero y afrontar la tasa de servicios. La experiencia muestra que los primeros dueños de las casas ubicadas en nuevos barrios se volvieron a la villa, vendieron todo, porque no hubo un trabajo social que identifique quiénes deben ser trasladados a un nuevo complejo".

Además, Farrugia le sumó otro factor a la polémica. "La obra de vivienda debe ser municipal, gobernada por el municipio, porque es donde este emprendimiento impacta. El programa Rosario Hábitat es el que mejor satisface este tipo de demanda", finalizó.

L. A.