AÑO 1 - 14 de Abril de 2009
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Editorial
Declaración de principios del Programa de Gestión de la Ciudad de la Universitat Oberta de Catalunya PGC-UOC

El Programa Gestión de la Ciudad de la UOC se puede definir como algo parecido a la famosa fórmula de Clausewitz: la guerra es la continuación de la política por otros medios. Nosotros podríamos definir nuestra manera de entender el Urbanismo y la Gestión de la Ciudad como la continuación de la guerra y de la política por otros medios.

¿Contra quién es esta guerra incruenta?

Recientemente un periodista nos preguntó: ¿hay un urbanismo de izquierdas y otro de derechas? No, el urbanismo es de izquierdas y la especulación es de derechas. Nuestra guerra es contra la desregulación urbanística, la propiedad del suelo o la apropiación de las plusvalías por parte de los agentes privados generadas por el desarrollo de la ciudad, contra las políticas públicas sumisas al mercado, la segregación social y el crecimiento insostenible, contra la difusión urbana que es la muerte de la ciudad, el miedo y la distinción que multiplica enclaves territoriales, contra la multiplicación de organismos y de procedimientos opacos como forma no democrática de gobernabilidad metropolitana, contra el abandono de la vocación de reforma social y de lucha permanente contra las desigualdades que son la razón de ser del urbanismo moderno.

¿Quiénes somos los promotores de este Programa universitario que propone una enseñanza alternativa a la que casi siempre predomina en las Universidades?

El Programa Gestión de la ciudad nació de una demanda inicial de la Universitat de Barcelona, a mediados de los años 90, que nos pidió que inventáramos un postgrado sobre Temas Urbanos que pudiera interesar a gentes de distintos países y de formación diversa. El pequeño equipo que asumió esta tarea había trabajado desde finales de los 60 o principios de los 70 en tres frentes: como "entristas" o profesionales emboscados en organismos técnicos del gobierno o del ayuntamiento de Barcelona, en la crítica urbana desde el CEUMT (*), colegios profesionales y revistas y en el apoyo a los movimientos reivindicativos ciudadanos o barriales.

La consecución de la democracia y la constitución de un gobierno progresista en Barcelona (1979) llevó a alguno de nosotros a asumir responsabilidades políticas o técnicas en el ayuntamiento o en organismos metropolitanos o autónomicos, mientras que otros compañeros trabajaban en programas o proyectos públicos desde su campo profesional o universitario. Así fue hasta la década de los 90, luego por razones propias de la política en democracia se produjo progresivamente un retorno a la vida profesional y correlativamente una relativa desvinculación de las instituciones.

En nuestro caso substituimos a finales de los 90 el servicio público directo o indirecto municipal por el universitario. Y la demanda que se nos hizo nos llevo a reflexionar sobre la formación de técnicos y funcionarios, de cargos políticos e investigadores universitarios, de líderes sociales y activistas de ONGs.

Los procesos de formación en la gestión de la ciudad o urbanismo en sentido amplio eran, y continúan siendo en general, de dos tipos. El formal es el que se realiza en las facultades especializadas en un aspecto de lo urbano: Ingeniería, Arquitectura, Geografía, Derecho, Economía, Sociología, Ciencias Ambientales, etc. Es decir se produce un déficit de integralidad. Además en la mayoría de casos o bien la formación es analítica pero no orientada a la intervención sobre el territorio (razón de ser del urbanismo y de la gestión de la ciudad en general) o bien existe reducción de esta intervención a un aspecto formal unidimensional (la morfología edificatoria o el diseño de una infraestructura).

La formación informal es la que se da en la práctica profesional, política o social, la cual por razones obvias no es sistemática y por lo tanto es escasamente acumulable y transmisible. Ciertamente el urbanismo en sentido amplio nace históricamente de la práctica y sus progresos se verifican en la acción. Por esta razón la investigación comparativa de casos es tan importante en esta disciplina, pero también es cierto que sin una sistematización conceptual los progresos prácticos y la capacidad de formación quedan muy limitados.

Ante el reto de "inventar" una formación en "Gestión de la ciudad y urbanismo" partimos de la base de definir cinco principios orientadores para elaborar los contenidos de los programas, el perfil de los profesores, el público al que nos dirigíamos y la metodología docente.

Concebimos el urbanismo y la gestión de la ciudad en sentido amplio (anglosajón) que incluye: tanto la intervención y el estudio referidos al desarrollo urbano, a la reforma y mejora de la ciudad como la organización y funcionamiento de la misma y su capacidad de hacer efectivos los derechos de los ciudadanos. Se incluyen en consecuencia tanto las dimensiones físicas, geográficas, morfológicas, logísticas, ambientales, infraestructurales y arquitectónicas como las sociales, culturales, económicas, jurídicas o políticas.

El objetivo formativo es transmitir elementos comunes a las distintas profesiones y roles, estimular la visión crítica de la realidad y la voluntad reformadora y proporcionar, a partir de los casos, criterios y métodos de intervención en la ciudad. Para ello el equipo docente está formado principalmente por profesionales con amplia experiencia como ejecutivos políticos o técnicos de la gestión de ciudad tanto en la dimensión urbanística como socio-económica. En la enseñanza las exposiciones sistemáticas de carácter teórico deben estar siempre vinculadas a su aplicación práctica lo cual se consigue relacionando los criterios generales con los casos concretos.

Nuestro Programa de formación-debate se desarrolla hoy principalmente por medio de la enseñanza virtual (no presencial), lo cual puede añadir un plus al proceso formativo puesto que multiplica las posibilidades de relación y de conocimiento de situaciones y dinámicas distintas o similares que se dan en sociedades y territorios muy distintos. Se mantiene el núcleo inicial de directores (Jordi Borja y Manuel Herce) y de autores, es decir la generación que ha desarrollado una práctica profesional y política desde finales de los años 60 o en la década siguiente. El equipo se ha completado con profesionales más jóvenes con los que hemos trabajado desde finales de los 90 o principios del 2000.

A lo largo de los 4 años que han transcurrido desde que iniciamos este Programa han seguido nuestros cursos de master y postgrado un millar de "alumnos", la gran mayoría con experiencia profesional y de distintas ciudades españolas y latinoamericanas. Hemos podido comprobar que estamos contribuyendo a llenar un vacío puesto que el tipo de formación que impartimos no lo cubren las facultades universitarias y hemos constatado también que una parte significativa de nuestros "ex alumnos" han asumido mayores responsabilidades profesionales.

A continuación presentamos nuestra Declaración de principios

Declaración de principios del Programa de Gestión de la Ciudad de la Universitat Oberta de Catalunya


1. En la ciudad los derechos y necesidades de los ciudadanos y el funcionamiento de los servicios y de las actividades están fuertemente interrelacionados y requieren intervenciones públicas integrales. Los problemas son transversales y las respuestas deben también serlo. Se requiere una cultura básica compartida por el conjunto de actores públicos y privados, un lenguaje común que permita entenderse, tanto entre los profesionales de múltiples especialidades como entre responsables políticos, activistas sociales y actores económicos.

2. La gestión urbana y el urbanismo son disciplinas políticas y prácticas. Están orientadas a la acción, lo que requiere una formación que con frecuencia la enseñanza académica no proporciona. No se trata de analizar situaciones problemáticas sino de resolverlas, es decir elaborar soluciones y tomar decisiones. Lo cual supone comunicación y búsqueda de consensos y diálogo. Pero también asumir riesgos, tener capacidad de innovar, mantener firmes los valores de ética profesional, en resumen asumir un compromiso político.

3. El Urbanismo y las políticas urbanas en general solo adquieren legitimidad si se basan en valores de libertad e igualdad, si contribuyen a hacer efectivos los derechos de los ciudadanos, si realizan una acción reformadora permanente que enfrente las dinámicas generadoras de exclusiones. Hoy esta actitud se concreta en la voluntad de hacer ciudad, compacta físicamente, mixta socialmente, democrática políticamente. Esta acción reformadora debe inspirarse en horizontes ideales de ciudad futura que orienten las prácticas del presente.

4. La legitimidad de los planificadores y proyectistas, de los legisladores y ejecutivos no se deriva únicamente de su representación política y de sus responsabilidades institucionales, de su elección o del marco legal o de la competencia técnica. Este aspecto formal de la democracia solo legitima si va acompañado de su dimensión material: las políticas públicas se legitiman si hacen efectivos los derechos de los ciudadanos, tanto si son derechos reales como programáticos. Las políticas que crean infraestructuras segregadoras y poco sostenibles, que facilitan la especulación del suelo, que generan mayores desigualdades en el espacio urbano, que no crean los servicios necesarios para la población y en cambio favorecen desarrollos urbanos lucrativos de iniciativa privada, que permiten acumular grandes beneficios de promotores y constructores cuyos productos, como la vivienda, no son accesibles a una mayoría social, estas políticas pueden ser legales pero no legítimas, exigen rechazo de los ciudadanos y especialmente de los profesionales, técnicos o funcionarios a los que se encarga su elaboración o ejecución.

5. El derecho a la ciudad es el lema que nos parece más adecuado para nuestro Programa de Gestión de la ciudad. Un derecho que engloba en un todo la vivienda y la movilidad, el policentrismo y la compacidad de la ciudad, la accesibilidad y la visibilidad de cada una de sus partes (ser visto, reconocido, en el lugar que se habita), el espacio público de calidad y los servicios urbanos universales, la educación y la formación continuada, el entorno significante y la diversidad social en cada zona habitada, la salud y la seguridad, el salario ciudadano o renta básica, la igualdad de derechos civiles, sociales y políticos, la identidad del lugar de cada zona de la ciudad y de la población hoy siempre multicultural, la institución política local democrática con capacidad de autogobierno y el derecho a la participación de todos los ciudadanos sin distinción en la elaboración y ejecución de las políticas públicas.

Barcelona, 1 de abril de 2009


Firmado Equipo del Programa de Gestión de la Ciudad de la UOC:

Jordi Borja, Manuel Herce: Directores.
Jaume Curbet: Director del área en Seguridad Urbana.
Albert Arias: Geógrafo.
Majda Drnda: Filóloga.
Mirela Fiori: Arquitecta.
Miguel Mayorga: Arquitecto y Responsable de publicaciones.

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> "Método y modelo Barcelona. La arquitectura debe asegurar la continuidad de la ciudad"
> "Luces y sombras del urbanismo de Barcelona: estrategia, método y mercado" (Parte 1)
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